
“Que no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Marc e Indira adoptaron esta frase de Joaquín Sabina como el lema de su viaje, un viaje en bicicleta, que desde hace dos años los ha llevado a despertar pensando en su próximo destino.
Marc es de Barcelona, tiene 37 años y hace dos empezó a viajar por el continente americano, desde Alaska -esa parte del mundo que todos olvidamos cuando pensamos en América- recorriendo paisajes inhóspitos, subiendo y bajando montañas enteras en bicicleta, acampando en medio de bosques llenos de lobos, osos y alces. Así siguió su camino, atravesó Canadá llegó a EU y en San Francisco conoció a Indira.

Indira tiene 39 años y nació en Chile. Antes de conocer a Marc era profesora de arte. Nunca había sido muy deportista, ni siquiera solía andar en bicicleta, pero siempre le gustó viajar. Antes de encontrarse con Marc ya había estado en destinos tan dísimiles como México, La India, Cuba y Tailandia. Acerca del primer paso, ella misma dice: “Lo más difícil es hacer ese primer viaje. Una vez que lo realizas es fascinante”.
Los caminos de Marc e Indira se cruzaron y comenzaron a viajar juntos y, desde el principio, el destino ha sido el viaje mismo. Y cada decisión un modo de perpetuar el camino. Ambos son fotógrafos profesionales y aunque tienen poco espacio en su equipaje para la ropa, logran que sea suficiente para los equipos fotográficos. El proyecto siempre ha estado ligado a la fotografía. Ha sido uno de los grandes motores de la travesía. Conseguir el dinero (mediante crónicas, fotografías, artesanías) y administrarlo son formas de comprar tiempo de recorrido. Según Marc: “Viajar te sirve para valorar más las cosas: valoras mucho una buena comida, una buena amistad, el agua, tener tiempo para tí. Vas perdiendo el interés por las cosas materiales”.
“Cuando viajas y ves tanta miseria, tu proyecto se torna social. Recibes demasiado y necesitas compartir toda esa información, ese conocimiento”, dice Indira. El ejercicio de fotografiar desembocó en la necesidad de intervenir en esa realidad, de ejercer un cambio.

Un día alguien les ofreció la oportunidad de dar una charla en una escuela y desde entonces, viajan dando pláticas gratuitas a todo el que esté interesado, especialmente a los niños, enseñando pequeñas acciones ecológicas que si se realizan de manera colectiva generan cambios. Así, un día a la vez, un destino a la vez, desde la fotografía o la ecología hasta la patagonia el viaje continúa.

Indira

Marc
Para saber más sobre ellos o ver su fotogalería: www.2greenprints.org
Vía: revista Travesías por Sofía Gaviria.