El engaño verde

En línea con la publicidad engañosa de alimentos funcionales, existe también una mala práctica que afecta al medio ambiente. Se llama ‘greenwashing’ y consiste en vender como ecológicos o sostenibles productos que no lo son.
La publicidad, como es sabido, tiene como objetivo vender y no informar. Así que no hay que fiarse. Recientemente la UE ha alertado de la falsedad del 80% de los reclamos publicitarios utilizados en un conjunto de 2.758 productos alimentarios, por no estar probados científicamente. Por ejemplo: es falso que las tan cacareadas isoflavonas de la soja protejan el ADN, las proteínas y los lípidos de la oxidación. También es falso que la coenzima Q10, de moda en gimnasios contribuya a proporcionar energía a través del metabolismo. Etcétera. Esto con respecto al mundo de la salud y la alimentación.
Con respecto al medio ambiente existe una práctica similar, denominada greenwashing (algo así como lavado verde). El término fue acuñado en 1986 por el ambientalista neoyorquino Jay Westervel, cuando observó que las campañas supuestamente verdes en los hoteles para ahorrar en el uso de toallas (y por lo tanto ahorrar el agua y la energía para su lavado), respondía en realidad a un mero interés por aumentar beneficios, pues estas empresas no tenían ninguna política de ahorro de energía.
Mediante el greenwashing, las empresas (o las instituciones) tratan de lavar su imagen (o nuestro cerebro) y aprovechar el prestigio comercial de lo verde publicitando sus productos (o sus políticas) como respetuosos con el medio ambiente o ecológicos, cuando no es del todo cierto. Para ello ponen el foco en los datos que les interesan, ocultan otros factores menos sostenibles o, simplemente, retuercen la información a su antojo.
Son habituales leyendas como “Respetuoso con el medio ambiente”, “100% natural” o “eficiencia energética” o imágenes de espacios naturales impresas en los envases de productos nocivos para el medio. Es curioso, algunas prefieren gastarse el dinero en publicidad fraudulenta que en llevar a cabo políticas realmente ecológicas. “El ciudadano medio cada vez encuentra más difícil diferenciar entre las empresas que tienen un compromiso real con el medio ambiente y aquellas que utilizan una cortina verde para ocultar conductas oscuras”, explica Greenpeace.
Jordi Juan Carrascosa, consultor sobre materiales para la innovación y bloguero,identifica siete faltas relacionadas con esta práctica que nos permiten analizar estos mensajes de una manera más crítica: (more…)









